Dales Voz a Las Víctimas

EXPOSICIÓN POR EL 20º ANIVERSARIO DE LA CONVENCIÓN DE PROHIBICIÓN DE MINAS ANTIPERSONALES

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Foto: GICHD

Hace veinticinco años, una profesora de inglés estadounidense llamada Jody Williams cambió el rumbo de la Historia de las minas terrestres, cuando, conmovida por los terribles efectos de estas armas, lanzó en 1992 la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersonal (ICBL) en coordinación con seis ONG. Una iniciativa que, en una extraordinaria suma de voluntades, pasó en poco tiempo a estar integrada por más de 1.300 organizaciones de 95 países y que a ella le valió el Premio Nobel de la Paz en 1997 como fundadora y coordinadora de esta campaña, a la que, en 2008, siguió otra también muy importante, que intenta erradicar las bombas de racimo a través de la Convención de Oslo.

Cinco años después, el esfuerzo internacional impulsado por Jody Williams culminó con la firma de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, también conocida como la “Tratado de Ottawa”, los días 3 y 4 de diciembre de 1997 y depositada un día después en Nueva York ante el Secretario General de las Naciones Unidas. Entró en vigor el 1 de marzo de 1999 y, hoy por hoy, es un tratado internacional que se ha convertido en una referencia en el desarme humanitario.

Por ello, en el 20º aniversario de la firma y para conmemorar los esfuerzos de este histórico tratado para erradicar las minas terrestres y el sufrimiento causado por estas armas, el Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra (GICHD) y Handicap International Switzerland organizan conjuntamente una exposición pública al aire libre en Ginebra, junto con la Unidad de Apoyo a la Implementación de la Convención. Esta exposición, que permanecerá del 27 de noviembre al 11 de diciembre, destaca la historia de este flagelo y el proceso que, hace 20 años, unió a los Estados y la sociedad civil de una manera sin precedentes para prohibir estas armas. También profundiza en el papel de la acción contra las minas, los éxitos logrados y los desafíos pendientes.

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Foto: GICHD

La propia Jody Williams, que continúa vinculada a ICBL como embajadora de la Campaña, reconoce que este Tratado ha significado un gran avance para terminar con las minas antipersona, insiste en que no debemos olvidar que el trabajo de retirada de las minas y la destrucción de los arsenales continúa, en un proceso lento y costoso, que aún sigue costando miles de vidas humanas. Además, hay países como EEUU, Rusia y China que no lo han firmado, por lo que el camino hasta la erradicación de esta lacra post-bélica es largo y complejo.

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Foto: GICHD

La exposición recuerda que la Convención forma parte de la respuesta internacional al sufrimiento generalizado que producen las minas antipersona y que se basa en normas consuetudinarias de Derecho Internacional Humanitario aplicables a todos los Estados, por las que se prohíbe el empleo de armas que, por su índole, no distinguen entre personas civiles y combatientes o causen sufrimientos innecesarios o daños superfluos. La Convención de Otawa es, finalmente, un tratado internacional de desarme que prohíbe la adquisición, la producción, el almacenamiento y la utilización de minas antipersonales y los Estados que se adhieren a este Tratado no deben, en ninguna circunstancia, emplear, desarrollar, producir, almacenar o transferir minas ni ayudar a un tercero a que lo haga. Además, deben destruir, en el plazo establecido, las minas antipersonal existentes, estén almacenadas o sembradas, aunque puede conservarse una reducida cantidad de minas con la única finalidad de desarrollar técnicas de remoción y destrucción de minas y para formar a personal en estas técnicas.

El tratado es una respuesta global al problema de las minas terrestres. No sólo se prohíbe a los Estados Partes el empleo de minas antipersonal, sino que los que puedan se comprometen a proporcionar ayuda para la remoción de minas, sensibilización y educación respecto al los riesgos y los efectos de las minas, así como desarrollar programas integrales de atención y rehabilitación de las víctimas. Los Estados afectados por las minas tienen derecho a solicitar y recibir esa ayuda directamente de otros Estados Partes en el tratado, así como de las Naciones Unidas, las organizaciones zonales o nacionales, los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales. Estos aspectos de cooperación de la Convención han de cumplir un papel tan importante como la prohibición que impone ésta a fin de que la respuesta internacional al sufrimiento causado por esas armas sea eficaz.

Por último, cabe recordar que el Tratado de Ottawa prohíbe solamente las minas antipersonales. No afecta a las minas anti-vehículos (reguladas por la Convención de las Naciones Unidas de 1980 sobre Ciertas Armas Convencionales y las normas generales del Derecho Internacional Humanitario), ni a los “dispositivos antimanipulación” colocados en las minas anti-vehículos para evitar su remoción, ni a las municiones “detonadas a distancia”, que sólo pueden ser activadas manualmente por un combatiente y no pueden explosionar sólo por “la presencia, la proximidad o el contacto de una persona”.

Desde “Dales Voz a Las Víctimas” nos sumamos a la celebración de este aniversario, que supuso un antes y un después para muchas víctimas y que ha permitido, gracias al desminado humanitario y los esfuerzos en sensibilización y educación sobre riesgos de las minas, disminuir el número de afectados en una acción colectiva que debe continuar, sin paliativos, hasta la erradicación completa de estas armas de destrucción que mutilan y matan indiscriminadamente en tiempos de paz.

Exposición virtual en vivo en: www.togetheragainstmines.org

 

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EL GICHD Y “SWISSPEACE” PLANTEAN LA ACCIÓN CONTRA LAS MINAS COMO UNA NUEVA VÍA PARA REABRIR LAS NEGOCIACIONES DE PAZ EN EL SAHARA OCCIDENTAL

Informe Paz-Minas

El Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra (GICHD, por sus siglas en inglés) y la Fundación Suiza para la Paz “Swisspeace”, como especialistas en acción contra las minas antipersonal y restos explosivos de guerra y en mediación de procesos de paz, respectivamente, acaban de presentar un informe en el que analizan la conveniencia de abordar una acción de cooperación conjunta para la inclusión formal de la acción contra minas en los procesos de mediación de paz en un conflicto, ya que consideran que, una vez que se firma un acuerdo de paz y se da inicio a su implementación, ese documento se convierte en la referencia principal para todas las demás actividades, siendo la seguridad de las personas el objetivo principal.

Como especialistas en mediación y acción contra minas antipersonal estas dos organizaciones viven en mundos muy diferentes que rara vez coinciden. En el campo de la acción contra minas, aspiran a despejar la tierra de los artefactos explosivos que representan un riesgo para la vida humana. En el campo de la mediación, buscan formas de salir de los conflictos armados que azotan muchas partes de este mundo. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, ambos dedican su tiempo y esfuerzos a la creación de oportunidades para que las personas puedan vivir seguras y en paz. Trabajan en busca de objetivos similares y su trabajo se hace más necesario ahora que el número de conflictos armados está incrementando después de años de declive constante.

Por ello, el GICHD y “Swisspeace” iniciaron un proyecto de investigación que exploraba las potenciales oportunidades y desafíos para encontrar una vía de cooperación más estrecha y mutuamente beneficiosa entre la mediación de paz y la acción contra minas, siendo muy conscientes de que, en algunas ocasiones, existen buenas razones para mantener las dos áreas de práctica separadas, entre otras cosas por la naturaleza humanitaria y política de sus respectivos trabajos. Sin embargo, hay muchas situaciones en las que el intercambio y la colaboración son útiles y efectivamente necesarios, como por ejemplo en el caso del conflicto del Sahara Occidental.

Según el GICHD y “Swisspeace”, actualmente los agentes de ambas especialidades abordan por separado la acción contra las minas y el proceso de paz, porque consideran que, si se vinculan, cualquier progreso relacionado con la cuestión de las minas y los restos explosivos de guerra estaría sujeto a la conclusión satisfactoria del proceso de mediación y, por lo tanto, se frenarían los avances en el desminado. Pese a que este enfoque puede tener la ventaja de «mantener un proceso vivo» si se bloquean las negociaciones principales, como ocurre en el caso del Sahara Occidental, en su informe ambas organizaciones plantean que esa colaboración entre ambas especialidades sería muy beneficiosa para potenciar nuevas vías de diálogo, ya que la acción contra minas puede servir como un punto de entrada para reabrir negociaciones de paz al fomentar la confianza entre las partes en conflicto y, a la vez, la acción contra minas puede hacerse más efectiva, eficiente y sostenible estando anclada a los procesos de paz. Por ello, el GICHD y “Swisspaeace” consideran que la forma de trabajar aisladamente debe quedar en el pasado.

Interesante estudio, que identifica áreas de interés común en donde desminadores y mediadores deben prestar atención para que puedan sacar el mayor provecho de las habilidades y conocimientos que tiene cada uno, teniendo siempre presente que, a pesar de sus diferencias, la vinculación entre acción contra las minas y la mediación permite unir esfuerzos, compartir sus respectivos objetivos para potenciarlos. Así, la cooperación entre ambas especialidades facilitaría en el mejoramiento de la prevención y la transformación de conflictos mediante el desarrollo de investigaciones novedosas, desarrollando y aplicando nuevas herramientas y metodologías de construcción de paz, así como también abriría nuevos espacios para el análisis, discusión, reflexión crítica y aprendizaje, al tiempo que se ejecutarían con mayor precisión, amplitud  y eficacia los programas de acción contra las minas, cuyos objetivos son salvar vidas, devolver la tierra para su uso productivo y promover el desarrollo.

https://www.gichd.org/fileadmin/GICHD-resources/rec-documents/GICHD_Mine_Action_and_Peace_Mediation_esp_web.pdf

 

NUEVOS FONDOS EN APOYO DE LA ACCIÓN HUMANITARIA CONTRA LAS MINAS

Según informa el blog «Landmine al Cluster Munition», los Estados Parte de los Tratados contra las Minas y Municiones en Racimo empiezan a reaccionar y, de nuevo, han decidido abordar con compromiso y seriedad la Acción contra las Minas, incrementando las dotaciones económicas para el próximo trienio. Es ciertamente frustrante comprobar que, en los planes generales de esta lucha inacabable, las minas del Sahara Occidental no forman parte de los grandes acuerdos internacionales, ni ocupan el lugar de prioridad que le corresponde dada la magnitud de la contaminación de su territorio.

Algo se está haciendo mal, obviamente. Aparte de que es fundamental redoblar los esfuerzos para lograr que Marruecos se adhiera a dichos Tratados, sería más que necesario llevar a cabo campañas de sensibilización internacional respecto a la situación de amenaza y riesgo que supone tener el territorio del Sahara Occidental infestado por más de 7 millones de minas y otros restos explosivos de guerra incontrolados, activos y abandonados en el desierto. Pero, para ello, es indispensable que este peligro se proyecte al exterior desde el plano humanitario, no político, porque lo prioritario para las partes implicadas en este conflicto debería ser siempre proteger ante todo a la población, salvaguardar sus vidas y su integridad física. Desde «Dales Voz a Las Víctimas» seguimos insistiendo en que, sin unidad, no es posible hacer llegar al mundo la situación tan grave que asola el Sahara Occidental por su extrema contaminación por minas. Armas que utilizaron ambos bandos en una guerra que aún perdura, porque hay un armisticio, pero no paz.

Traducimos el artículo de un consultor del «Monitor Contra las Minas», publicado en el blog de sensibilización sobre los Tratados, para reflejar el ingente esfuerzo que se está haciendo en la Acción Contra las Minas, en el que nuestra lucha no se refleja porque no se conoce. Trabajemos en ello. Salva vidas.

La celebración de este año del Día Internacional de información sobre minas y de asistencia en Acción contra las Minas (4 de abril) se caracterizó por el anuncio por parte del Reino Unido de un paquete de ayuda de 124 millones de dólares para apoyar proyectos de remoción de minas terrestres en Afganistán, Camboya, Somalia y Sudán del Sur durante los próximos tres años, cantidad que triplica su contribución a la lucha contra las minas (51,3 millones de dólares para el período 2013-2015).

Afganistán y Camboya han sido los dos principales receptores de ayuda acción contra las minas Reino Unido desde 2011-2015, mientras que hay una nueva financiación del Reino Unido se ha informado de Somalia y Sudán del Sur desde 2013.

Durante una intervención en una recepción en el palacio de Kensington organizada por el Grupo Asesor de Minas y HALO Trust, el Secretario de Desarrollo Internacional del Reino Unido, Priti Patel, declaró que este nuevo compromiso se ocuparía de la «plaga mundial» de las minas terrestres y contribuiría a «hacer el mundo más seguro, más saludable y más próspero para todos nosotros». Asimismo, durante el evento, el representante de Países Bajos se comprometió 2,1 millones de dólares para la formación y el despliegue de los equipos de desminado locales en zonas liberadas en Siria.

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Otros donantes acción contra las minas que han renovado en 2017 su compromiso de proporcionar recursos financieros para apoyar los esfuerzos de remoción de minas son: México, como parte de su apoyo a la Iniciativa Global para la remoción de minas Colombia, donó 1 millón de dólares para apoyar la acción contra minas en Colombia durante los próximos tres años; Japón, que ha donado cerca de US $ 7,5 millones para apoyar proyectos de acción contra las minas implementados por UNMAS en la República Democrática del Congo ($ 450.000), Somalia ($ 906.000), Sudán del Sur ($ 906.000), Sudán, ($ 906.000), e Irak ($ 4.3 millón); Canadá se comprometió a otorgar fondos para la acción en Ucrania (US $ 2,9 millones), así como las operaciones de desminado en Irak (US $ 1,5 millones) y Sri Lanka (US $ 1,4 millones). A principios de este año, Suiza anunció que aportaría US $ 3,5 millones de dólares, a través de la compensación de los resultados del proyecto para apoyar las operaciones de remoción de minas en Camboya de 2017 a 2019. Esto representa un nivel de financiación similar a la financiación reciente proporcionada por Suiza al país ($ 4 millones de dólares aportados en 2013 a 2015).

El 28 de febrero 2017 se llevó a cabo la Segunda Conferencia para la aplicación del Tratado de Prohibición de Minas al que asistieron 36 Estados Partes, 2 Estados que no son partes, la UE, ICBL-CMC y otras organizaciones no gubernamentales e internacionales. En total, 18 Estados Partes hicieron promesas a la Unidad de Apoyo a la Aplicación del Tratado y a su programa de patrocinio.  Después de tres años de disminución del apoyo internacional a la acción contra las minas, renovados compromisos políticos de algunos donantes hacia el logro de un mundo libre de minas en 2025 es más que adecuado y necesita con urgencia.

https://landmineandclustermunitionblog.wordpress.com/2017/04/13/pledges-of-new-funding-in-support-of-humanitarian-mine-action/

MINAS, UNA PESADILLA MACABRA

1241097_10151626275403016_1351805662_nParecen olvidar que el origen está en una guerra, con bandos enfrentados, armas, bombas, muerte, sangre, sufrimiento, drama y odio. Parecen olvidar que, cuando se firmó el Alto el Fuego, dejaron aquel desierto con un paisaje de desolación, repleto de restos abandonados que hacían presagiar que el reguero de muerte continuaría. Y así es. Son miles las víctimas  y la cifra se incrementa, aunque no se diga ni se lleve exhaustivamente la cuenta. Así de nada sirven los esfuerzos, ni las campañas, ni las acciones. De nada sirve tampoco quejarse, ni ahogarse en gritos que nadie escucha, ni desesperarse. Porque crear conciencia debe partir del principio fundamental de tenerla, del reconocimiento de los errores y de asumir la responsabilidad de solucionarlo y, por supuesto, de apechugar con las consecuencias.
En el Día Internacional para la Sensibilización sobre las Minas no basta con recordar que son armas destructivas, activas muchos años después de su colocación. No basta con insistir en que están diseñadas para causar el mayor daño posible a un cuerpo humano, ni con informar de que su precio es ínfimo al lado de lo que cuesta quitarlas. Y, ni que decir tiene, si lo comparamos con las consecuencias de su utilización, prohibida en los modelos antipersonal, pero no en los demás, que son muchos y de muy variados tipos y cargas. Que no, que no basta con eso, ni con ponerles adjetivos que responsabilizan al otro bando. En una guerra, todas las partes usan minas terrestres indiscriminadamente para proteger y defender sus posiciones. Pero también se las olvidan una vez que concluye la contienda, sembrando así antiguos campos de batalla que recogen cosecha en muertos, heridos y sangre de inocentes.
Que las minas son asesinas. Artefactos explosivos colocados por los ejércitos para protegerse y, a la postre, matan civiles. Despiadados son quienes las fabrican, las comercializan, las compran, las usan y, después, ni siquiera las quitan para que asesinen. El coste de la atención a todas esas víctimas es muy elevado, sobre todo en términos económicos, pero también en conciencia y humanidad. Por eso debe haber responsabilidad, en toda la extensión de la palabra. La política debe servir a los pueblos, no servirse de ellos. Todos los representantes gubernamentales del mundo deberían dejarse la piel por el bienestar de los ciudadanos, impidiendo ponerles en peligro. Las minas (y todos los demás restos explosivos de guerra) son más que un peligro, son una amenaza real y permanente para los pueblos que quieren vivir en paz.
Quizá ese sea el punto de inflexión en el Sahara Occidental, uno de los 10 territorios más contaminados por minas del mundo. Siete millones siguen esperando hacer su aparición estelar, al ser accionadas por presión, contacto o manipulación. Siete millones, que se dice pronto si nos paramos a pensar que aquello es un desierto, donde si se reconocen 50 víctimas serán en verdad 100 o más. Quién sabe. Cifras oficiales no hay, ni en la parte controlada por Marruecos ni en la del Frente Polisario. Ambos reconocen 2.500. Los primeros con un 80% de víctimas miembros de las fuerzas militares, la mayoría caídas en acciones de desminado para la apertura de vías terrestres de comunicación. Los segundos, con un 80% de civiles, que desconocen el peligro real y cometen errores que se pagan demasiado caros. Demasiadas víctimas, demasiadas. Y puede que todo esto requiera de una profunda reflexión, dejando a un lado la política y centrando la solución en la salvaguarda de la vida.
Que quizá la razón de tanta víctima sea que en realidad no hablamos de víctimas en tiempo de paz. Porque el conflicto del Sahara Occidental no deja de ser una guerra, sin conflicto bélico, pero una guerra política, mediática, que amerita para unos el mantenimiento de un muro defensivo gigantesco y armado hasta los dientes con la más moderna y sofisticada tecnología militar. Pero las minas se extienden por todo el territorio, movidas por la erosión, inundaciones y por la acción del hombre. Otro de los graves problemas generados por la no solución definitiva al conflicto. Más muertos, más amputados, más víctimas con secuelas psicológicas de por vida. Huérfanos, viudos y viudas, lágrimas de madres, padres, abuelos y hermanos impotentes. Víctimas inocentes, de un lado y del otro. De lejos y de cerca. Víctimas.
Basta. Falta conciencia, reconocimiento, responsabilidad. Falta unión, plan, estrategia. Y, sobre todo, falta la acción decidida para poner fin a esta macabra pesadilla. Hoy es el día para sensibilizar sobre la necesidad de abrir el camino a la solución para salvar vidas, que siete millones de minas acechan y son demasiadas para seguir sin verlas. Hoy es el día de proponerse acabar con ellas.
Texto © Elisa Pavón
Fotografía © Joaquín Tornero

UNA MINA ANTI-CARRO HIERE A UN PASTOR EN EL SAHARA OCCIDENTAL

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Foto Saharazoom

Ayer, 17 de diciembre de 2016, se produjo un nuevo incidente de mina, que causó heridas en las piernas a un pastor. A más de 270 km de la ciudad de Dakhla, en la región de Auserd, el hombre -cuya identidad no ha trascendido- conducía su Land Rover cuando alcanzó una mina y la detonó. La explosión, que causó severos daños en el vehiculo, hirió al conductor, que fue evacuado por efectivos del ejército marroqui de emergencia al hospital militar de Boujdour. Fuentes consultadas confirman que sus heridas no ponen en riesgo su vida.

Con éste suman 10 los accidentes registrados en el lado Oeste del Muro Marroquí en el Sahara Occidente, octavo que se produce por activación accidental de mina anti-carro, que no están prohibidas por el Tratado contra las Minas y ya han causado 8 Víctimas (dos fallecidas) de las 21 que se computan en total en el Sahara Occidental a ambos lados del muro en 2016. Demasiadas.
En un momento en el que, según publicaciones del territorio, muchas personas están saliendo a buscar trufas al desierto, las autoridades marroquíes han avisado a la poblacion sobre el riesgo existente tras las inundaciones del mes pasado, que pueden haber provocado el desplazamiento de las minas a cualquier ubicación. Por ello, están alerta ante posibles accidentes, razón por la cual esta nueva Víctima puso ser atendida y evacuada con rapidez.
Desde Dales Voz a Las Víctimas le deseamos pronta recuperación y enviamos a la familia nuestra solidaridad y compromiso. Quisiéramos poder decir que ojalá fuera la última Víctima de la que tendremos que informar, pero esto sólo ocurrirá con un comprometido esfuerzo colectivo de sensibilización y educación sobre el riesgo de las minas, asi como con la acción conjunta en favor de que Marruecos se adhiera al Tratado de Prohibición de Minas y se pueda poner en marcha un plan integral de acción contra las minas en todo el territorio del Sahara Occidental.
Fuente original del accidente:

UN HERIDO EN EL SÉPTIMO ACCIDENTE DE MINA ANTI-VEHÍCULO EN EL SAHARA OCCIDENTAL

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© sadasahara.com

El peligro de las minas terrestres y otros restos explosivos de guerra abandonados siempre está acechando en el territorio del Sahara Occidental. Se avisa, se explica, pero la inconsciencia humana no es un factor computable en la sensibilización del riesgo que entrañan todos estos artefactos explosivos. ¿Cómo luchar contra el convencimiento generalizado de que «a mí no me va a pasar»? Nadie está exento de la amenaza. Las minas no discriminan entre sexos, nacionalidades, edades, religiones ni nada. Por mucho tiempo que pase, permanecen activas y esperan escondidas el momento de su aparición estelar. Explotan y dejan tras de sí regueros de sangre inocente, cuerpos heridos o mutilados. Siempre un rastro de destrucción y, a veces, de muerte.

La colaboración ciudadana es vital en esta lucha, como también lo es crear esa conciencia social respecto al peligro de las minas, para que las personas sepan actuar y prevenir así accidentes. Porque cada víctima es una derrota. Cada víctima es un recordatorio de todo lo que falta aún por hacer en la Acción Contra las Minas, en la que tú, yo y todos tenemos un papel protagonista para intentar que disminuya el número de accidentes y de víctimas, mientras no se logra que aumente la superficie de territorio libre de minas.

Ayer, un hombre de 45 años salvó la vida de milagro. Poco antes de las 11 de la mañana, circulaba por la carretera de Smara a El Aaiún, en el Sahara Occidental, cuando decidió abandonar su ruta y desviarse por una pista sin asfaltar. No tuvo en cuenta que la zona, Foum Achkak (a 67 km de El Aaiún), se vio afectada por las inundaciones en el valle Oued Sakia el Hamra de hace unas semanas y en el camino le sorprendió una mina anti-vehículo, que accionó al pisarla con la rueda trasera del Land Rover que conducía. La explosión alcanzó de lleno la parte trasera, pero no le causó heridas graves. Efectivos militares de emergencias le evacuaron en estado de shock al hospital provincial de Smara, donde se certificó que sus heridas no revisten gravedad. Con éste, son 4 los accidentes en las inmediaciones de la ciudad de Smara en circunstancias similares.

Las cifras deberían hacernos reflexionar. Sólo en 2016 se han producido 10 accidentes por minas terrestres en el Sahara Occidental (9 en la zona Oeste del Muro y 1 en la zona Este), que han causado 21 víctimas (4 muertos -dos de ellas eran niñas- y 17 heridos de diversa consideración). Cuando uno piensa en minas se le viene a la cabeza inmediatamente la imagen de una «antipersona», de esas que están prohibidas, pero que siguen matando a diestro y siniestro por todas partes donde hay o hubo un conflicto bélico. Pero lo cierto es que hay más de medio centenar de modelos de minas diferentes y no todas están prohibidas. El Sahara Occidental, uno de los 10 territorios más contaminados del mundo, es un enorme escaparate de todo tipo y modelos de minas terrestres, que han quedado esparcidas por el desierto a merced de la erosión, las lluvias, la acción del hombre y la propia naturaleza, que las lleva arrastradas hasta confines insospechados.

De esos 10 accidentes acumulados en 2016, 7 han sido causados por la activación accidental de minas anti-vehículo, con un balance de 10 víctimas, 7 civiles (2 fallecidos) y 3 militares del Ejército marroquí. Sus vehículos quedaron destrozados y sus vidas y las de sus familiares, tocadas para siempre. No debemos seguir dando tregua a esta lacra. La acción debe ser colectiva, porque nadie está a salvo. Este riesgo es real, a diario, en todas partes. No es cuestión de mapas, ni de echar la vista atrás a ver quién las puso o quién las fabricó. Como en todo, las responsabilidades son compartidas. Es el momento de aunar esfuerzos para lograr que la adhesión de Marruecos al Tratado de Prohibición de Minas y a la Convención de Municiones en Racimo permita una acción internacional contundente, efectiva y dotada de los medios necesarios para descontaminar un territorio que, hoy por hoy, es en sí mismo un peligro.

UNA NIÑA DE 4 AÑOS FALLECIDA Y DOS MENORES HERIDOS EN EXPLOSIÓN DE UNA MINA EN MHEIRIZ

Según informa la Oficina Saharaui de Acción Contra las Minas, ayer, a las 13.30 hrs, se produjo una explosión en Bujazma (Mheiriz) en la que Samia Mahmud Nayem, de 4 años, falleció a consecuencia de las graves heridas producidas supuestamente por una mina antipersona. En el accidente resultaron heridos otros dos menores, que fueron evacuados por los servicios de emergencia del Frente Polisario en la Cuarta Región Militar. Al parecer, uno de ellos se encuentra en estado crítico.

Aunque no se especifican las circunstancias en que se produjo el accidente ni las características de las lesiones sufridas por los tres menores, lo más probable es que se trate de una mina antipersona, única que puede detonarse con el peso de un niño, si bien es frecuente en esa y otras zonas, que los accidentes en los que se ven involucrados menores se deban a la manipulación de municiones en racimo u otros artefactos abandonados de la guerra, que confunden con juguetes o elementos para jugar.

Se trata del primer accidente ocurrido en 2016 en la zona Este del muro marroquí en el Sahara Occidental, controlada por el Frente Polisario y se ha producido en una de las zonas más contaminadas por restos explosivos de guerra de todo este territorio.

Desde Dales Voz a las Víctimas expresamos nuestras profundas condolencias a la familia de la fallecida, así como deseamos una pronta recuperación a los dos pequeños heridos. Al mismo tiempo hacemos un nuevo llamamiento a la unión de esfuerzos para trabajar en la sensibilización de la sociedad saharaui refugiada y de la zona Este del muro para que sepan identificar los peligros, conozcan los riesgos de las minas y otros restos explosivos de guerra, de modo que, entre todos, contribuyamos a disminuir el número de víctimas, mientras instamos a Marruecos a que se adhiera al Tratado contra las Minas y a la Convención contra las Municiones en Racimo, para que se pueda poner en marcha un plan integral de acción contra las minas en todo el territorio del Sahara Occidental. Descansa en paz, Samia.

Fuente original: “El Confidencial Saharaui”

http://www.elconfidencialsaharaui.com/2016/10/muere-una-nina-saharaui-de-4-anos-por.html?m=1