Dales Voz a Las Víctimas

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POR ALGO SERÁ LA VIDA

Mani 6No creo en la suerte. Pienso que las cosas suceden o no porque así está escrito en nuestro destino y que, por mucho que nos empeñemos, no podemos cambiarlo, sólo aceptarlo, porque alguna razón de ser tendrá. Nada ocurre por nada. Le doy muchas vueltas a por qué los humanos malgastamos demasiado esfuerzo y energía en crearnos problemas, en buscarle tres pies al gato, siempre persiguiendo una soñada felicidad que quizá tenemos ya en la mano y la dejamos escapar. Olvidamos a menudo vivir aprovechando el momento y eso, a mi parecer, es muy grave. Por eso, cuando parece que me ahogo, me agarro con fuerza al ejemplo que son y que dan las víctimas de minas y respiro, porque ellos son la mejor prueba de lo que le debemos al destino y a la vida.

Pensando en los actos próximos que tenemos en Dales Voz a Las Víctimas, me ilusiona saber que en uno de ellos veré a Brahim Husein, un joven saharaui que el 10 de abril de 2008 fue víctima de la explosión de una mina en el transcurso de la manifestación de la “Columna de Los Mil“, organizada frente al Muro Marroquí en el Sahara Occidental. Se me para el pulso cuando proyecto en mi mente las imágenes de aquel accidente, cuando Brahim, que entonces tenía 16 años, era trasladado en una camilla con su pierna derecha vendada, tras sufrir la amputación completa desde la rodilla… Él levantaba el brazo izquierdo haciendo el signo de la victoria, en shock pero sin aun sentir dolor. Aquel día, otro joven, Mohamed Salem Laroussi, de 21 años, resultó herido por la detonación y las esquirlas de metralla y decían que podría perder la vista… No sé qué fue de él, sólo sé que es uno más de tantos que pasaron a engrosar la lista de las víctimas olvidadas.

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Mohamed Salem Lachgar.

Se me hace un nudo en la garganta y siento que aprieta, porque conozco a otra víctima con ese mismo nombre, Mohamed Salem Lachgar, aunque él es de mayor edad. En 2006, hacía un día más su trayecto habitual de reparto de víveres por los territorios liberados del Sahara Occidental. Con su coche pasó por encima de una mina anti-carro y en la explosión perdió las dos piernas y toda opción de ganarse la vida con su trabajo. Es que, de verdad, es indescriptible esto…

Pasan ante mis ojos como una secuencia de diapositivas las fotos más terribles de aquel día del accidente de Brahim Husein. Se ambienta en mi imaginación con muchos comentarios que he escuchado de personas que estuvieron allí, pero me falta lo más importante: su voz, la de Brahim. Varias veces hemos hecho intento de quedar para conocernos, entrevistarle y saber de primera mano todo el caos provocado por aquella mina italiana que le sorprendió, pero nuestros planes se truncaron una y otra vez. Destino, no mala suerte. Ese mismo destino que ahora me abre las puertas a conocerle y a compartir con él una tarde de mesa redonda en Talavera de la Reina, dedicada a las víctimas, en el que se proyectará el documental del que él es protagonista, “VÍCTIMA”, de Hayetna Mohamed Deid, producido por la Cooperativa de Cine Aminetou Haidar.

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Said Mohamed Fadel.

El primer fotograma ya es un canto a la esperanza. Brahim Husein entra caminando en el Centro Mártir Chreiff, único de atención a las víctimas de guerra y de minas que existe en el Sahara Occidental, un poco escondido en el desierto, cerca de Rabuni, la capital administrativa de los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia). Saluda atento y respetuoso a Said Mohamed Fadel, que permanece postrado en la cama desde 1982 porque su vehículo pisó una mina anticarro y la explosión le causó una grave fractura en la columna vertebral. Said, a sus 66 años, sólo puede mover apenas la mano derecha y un poco el cuello, pero su cabeza recuerda con nitidez lo que ocurrió y conserva el amargo dolor de la pérdida de sus compañeros, que fallecieron en el acto.

Duro documental en el que Brahim recorre su propia historia contándoselo a su amigo Hamada Abdelmohti. Mismo lugar de la explosión, ahora vacío pero igualmente bajo la atenta mirada de los soldados marroquíes apostados en el Muro… Le explica a su amigo que “detrás de las alambradas está lleno de minas hasta el muro”, pero bien debe saber que no es así. El alambre no sujeta las minas, que se desplazan por efecto de la erosión, el viento y el agua. Están escondidas por todas partes, ocultas esperando a su víctima. Nadie está a salvo. Fue un milagro que habiendo como hubo más de 2.500 personas en aquella famosa Columna de los Mil, sólo se produjera el accidente de Brahim y Mohamed. De  visita al Museo de la Resistencia, donde descubre ante la cámara una gemela italiana de la mina que le causó la amputación y la abre despreocupado para explicar cómo se produce la detonación.

DSCF3235Ciertamente, siendo sensatos y coherentes con la sensibilización sobre los riesgos de las minas en la población civil, no deberíamos difundir este documental sin antes llamar la atención sobre falsos conceptos adquiridos (como que las minas sólo están al otro lado de aquella alambrada) y sobre la peligrosidad de tocarlas. Es la regla número uno: Si ves una mina, no la toques, marca su ubicación con piedras alrededor o en superposición elevada, y da la voz de alerta a las autoridades. Hay un momento de la película en que un hombre sostiene en sus manos 3 minas… No, no puede dejarse ni un resquicio al pensamiento de que se pueden palpar, manipular, levantar… Son armas extremadamente sensibles y permanecen activas, listas para explotar y destrozar.

Se me desintegran los problemas cotidianos viéndoles y escuchándoles. Extraigo la mejor lección de una de las víctimas de ese centro Mártir Chreiff, que sufre más por ver a Brahim en plena juventud con su pierna protésica que por estar él desde hace casi 30 años en una silla de ruedas por otra mina maldita. Esto es lo que tratamos de evitar, que haya nuevas víctimas. Gracias a Dios que Brahim tiene ahora toda una vida por delante para aprovecharla y disfrutarla sabiendo que, a veces, estar o no estar depende inexorablemente del destino y que a algunos, como a él, les regala una segunda oportunidad. Por algo será la vida.

© Elisa Pavón

Fotografías © Joaquín Tornero

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2 comentarios

  1. […] Dales Voz a las Víctimas // Por Elisa Pavón / Fotos: Joaquín […]

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