Dales Voz a Las Víctimas

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VIAJE EN METRO A LA CONCIENCIA HUMANA

“Poemas en el metro”, de Sagrario Núñez.

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Te leo en voz alta mientras transcribo fragmentos de tus “Poemas del metro”. Sí, tenías razón, me han enamorado. Versos cargados de emociones reconocibles, de experiencias identificables y de recorridos que se hacen, cuando menos, recordando trayectos y momentos. Sangras y te desbordas… Y me desbordas en pensamientos, en recuerdos, en dudas y en penas,  en mis luchas, con batallas perdidas y ganadas, pero siempre portando una bandera de optimismo y promesa de no rendición. Te veo sentada en aquel vagón, con cuaderno, pluma y libro en mano… Sola, pero acompañada por tus reflexiones, que pocos entienden que es una soledad vivida, apreciada y exprimida, parida hoy en cada uno de tus versos. Tus gritos ahogados de denuncia ante la estupidez humana, que no tolera pero se queja sin abordar soluciones ni rebeldías. Se me hizo más grande aun en contenido la frase “el problema no es el problema; el problema es la actitud” y este poemario tuyo, Sagrario, es todo un alegato de pura actitud. Te leo en “El Exilio”…

….Siento cercano el abandono, el exilio

de esos seres a la deriva de su suerte,

siento como una bofetada en pleno rostro.

¿Pero por qué callo? nada, silencio

y si callo

otorgo

Me duele la ignominia que he presenciado,

pero me duele más, mucho más,

que se haga costumbre con el silencio,

con mi silencio, y el silencio de otros,

el mirar a otro lado, hará que la ignominia

reine por decreto y por costumbre.

Así no quiero vivir.

Así no quiero morir….

Y comparto contigo esa fascinación por las pequeñas cosas cotidianas que se pasan por alto, pero que cuando escudriña uno la realidad las apunta, las hierve a fuego lento, para luego beberlas y saborearlas con el paladar abierto de par en par a nuevas sensaciones, a sabores de la vida que a veces amargan y, a veces, endulzan. Déjame que les cuente a mis amigos que has escrito un poemario, amiga mía. Un nuevo rumbo en tu singladura literaria en el que has entrado por la puerta grande, transmitiendo tus vivencias, experiencias y emociones en horas compartidas con estaciones de metro y gente desconocida, pero no gente cualquiera… Personas a las que azuzas con tus palabras a reflexionar sobre nuestras realidades, las mismas que rayan la obscenidad por tanta injusticia y mayor silencio, ese que ahoga siempre plegarias, deseos y sueños acunados por brazos consumidos de mediocridad.

Me subí al vagón para verte de lejos y bucear en tus palabras, que invitan a viajar en ese que llamas gusano subterráneo, que se convierte en un mascarón de proa que conduce por la vida a masas de los ni-nis  que te acompañan, esos que ni te miran ni te hablan, pero que te hacen pensar, los mismos que pierden demasiado tiempo en horas de sueño trasnochado en ejercicios dactilares con dispositivos tecnológicos que acallan voces, anulan pensamientos y entierran la comunicación verbal en emoticonos de colores. Viaje, sin duda, por la conciencia humana a través de tus recorridos por las entrañas de Madrid, que, como bien dices, se deshace en versos vertiendo ese ritmo tuyo interior que el destino te invitó a seguir, contando tus pensamientos escritos en un cuaderno largo y estrecho que no albergaba espacio para frases largas. Hombres deambulando sin empleo en horas de trabajo, noticias estampadas en diarios que enervan, alegran o, simplemente, sorprenden y te remueven las ansias rebeldes del querer hacer, convencida de que sí que se puede enfrentar la violencia de género, la impunidad del ladrón o la sinrazón de esa pasividad humana que navega siempre entre dos aguas y sin mojarse.


poemario002Y me vuelcas por dentro y por fuera cuando te escucho decir que “he tenido que dar voz a las víctimas de minas, a través de Muna Hafed, que le ganó el pulso a la fatalidad. Si no, ¿para qué tengo yo una pluma?”. Y ella te acompañó aquel día en tu viaje desde el fondo de tu retina, donde guardas celosamente recuerdos de un mago de la imagen. 

Poesía que ilustras con tus dibujos en este que es tu sexto hijo de tinta y papel, donde seleccionas 39 de los más de 200 poemas que denotan tu lucha interior con la que tan fácilmente se identifica el lector. Sí, se ve, se siente y empapas con el sentimiento de que, como dices, “lo he pasado tremendamente mal, porque lo vivo y porque versan sobre cosas que no me gustan, y tremendamente bien, porque era lo que yo quería decir”.

IMG-20140530-WA0049Y es José Manuel Lucía Megías, excelente escritor que deleita con su más excelente aún prólogo, quien me da la entrada para despedirte hoy, Sagrario. Sí, como él, tú también tienes magia en la pluma, escribes “poesía de los poetas”, aquella que cuando terminas de leerla permanece, la que deja un hilo colgando en la conciencia dando vueltas, que marca la huella a seguir en la urgencia de una reacción individual y colectiva. Gracias, Sagrario, por compartir tanto y por remover más.

©Elisa Pavón

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