Dales Voz a Las Víctimas

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“PARA PODER INTERVENIR, ES PRIORITARIO HACER UNA INVESTIGACIÓN EXHAUSTIVA SOBRE CONTAMINACIÓN POR MINAS EN EL SÁHARA OCCIDENTAL”

Entrevista a Vanessa Finson, del Departamento de Minas y Armas de Ayuda Popular Noruega (APN)

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMuchas son las organizaciones dedicadas a sensibilizar y concienciar a la sociedad civil mundial con respecto a lo que supone en todos los aspectos la contaminación por minas terrestres, municiones de racimo y restos explosivos de guerra. Muchos esfuerzos que enfocan sus mensajes hacia una misma diana: Erradicar esta lacra del mundo y atender convenientemente a las miles de víctimas que ocasionan anualmente. Ayuda Popular Noruega (APN) es una de las entidades de desminado y desarme humanitario más grande del mundo. Trabaja en la cuestión de desminado en más de 24 países, aunque aborda en cuestiones de desarrollo, política y labores específicas con poblaciones civiles víctimas de esta pesadilla. Vanessa Finson, miembro del Departamento de Minas de APN, recibe a DALES VOZ A LAS VÍCTIMAS en la sede de la organización en Oslo (Noruega), para hablarnos del trabajo que realizan en el Sáhara Occidental, ayudarnos a comprender la importancia de cada uno de los aspectos que rodean las acciones de APN en los países donde se han producido conflictos bélicos, en los que la población civil se convierte en blanco de todos los peligros derivados del abandono de municiones de guerra, apenas sin ser conscientes de ello.

¿En qué y cómo trabaja APN desde un punto de vista genérico en esta temática?

En general, nosotros tenemos programas grandes en los que implementamos un sistema propio. Mandamos equipos propios de extranjeros, muy pequeños, que acuden al país objeto de realizar la intervención por un periodo de tiempo previamente definido y contratan a personal local para hacer todo el entrenamiento con ellos. Después, los desminadores locales proceden a desarrollar las acciones propiamente dichas de remonición de minas.

¿Cuál es el mayor hándicap que encontráis para poder desarrollar los trabajos de desminado en un país en recuperación postguerra?

En la mayoría de los países contaminados por artefactos explosivos bélicos se sabe que existen y que constituyen gravísimas amenazas para la población civil, pero no se conoce su tipología, su ubicación y su disposición sobre el terreno. Por eso, es necesario hacer primero una investigación exhaustiva para delimitar las zonas contaminas. Es el paso más importante y también el más difícil. El desminado en sí posterior es más rápido de aprender, si bien es un proceso costoso y largo en su desarrollo. Esa investigación es nuestro principal enfoque cuando hablamos de proyectos pequeños, que son la base para abordar posteriormente otros dirigidos a limpieza del terreno de todo tipo de municiones explosivas que quedan diseminados en un territorio que ha estado en guerra, aunque nuestro enfoque son los principios reflejados en el Tratado de Prohibición de Minas y en la Convención sobre Municiones en Racimo.

 ¿Cómo elige APN los países donde desarrolla una intervención?

1241097_10151626275403016_1351805662_nPrimero de todo, por el impacto de los explosivos sobre la población civil, por las víctimas. Somos una organización política en la que nunca intervenimos de forma neutral, pues siempre tomamos parte a favor de los que nosotros pensamos que son las víctimas. Ayudamos a la parte que quiere ser independiente. Por eso tenemos esa parte política, porque no somos completamente “operadores”, sino que trabajamos siempre mirando cómo aminorar el impacto sobre la sociedad.

Actuamos bajo los dos convenios grandes, el Tratado de Prohibición de Minas (Otawa, 1997) y la Convención sobre Municiones en Racimo (Oslo, 2008). Las víctimas tienen un rol muy especial, porque si tienes un accidente con una mina, si no mueres las consecuencias son terribles, y los afectados son muy visibles en el Convenio. Por otro lado, por ejemplo, en muchos países donde trabajamos, hay cientos de accidentes todos los días y a esas víctimas nadie les ayuda. APN se enfoca hacia todos los afectados por explosiones de artefactos bélicos.

 “Estas amenazas se ceban con la población civil”

 Vanessa, mencionas que trabajáis en el marco de los Convenios de Prohibición de Minas y Municiones en Racimo. ¿Podrías explicar de qué manera condicionan estos Acuerdos  la acción de APN en los países en los que interviene?

APN trabaja con fondos que le otorgan las Naciones Unidas y el Gobierno noruego, además de aportaciones concretas que realizan países donantes para la realización de programas específicos. Todos saben que nosotros hacemos nuestro propio estudio, para saber que empezaremos a trabajar donde el impacto es más grande para la población y siempre en aquéllos países que no tiene recursos para contratar un desminado privado.

La acción en la vía política en el marco de los Acuerdos Internacionales de Prohibición de Minas y Municiones en Racimo, es fundamental, especialmente por cuanto se refiere a los países que no han firmado. Debemos hacer visible la importancia de estas amenazas, que se ceban con la población civil, para que logremos que firmen y se comprometan los países que aún no se han adherido a estos marcos internacionales. Aunque puede que haya países que sigan usando minas, cosa que no es fácil demostrar, lo importante es que hay países que no las están utilizando, pese a no haber firmado el Tratado de Prohibición de Minas ni la Convención de Municiones en Racimo. Esto es lo que debemos destacar, que se ha estigmatizado ya su uso y esto es muy bueno.

map_slideshowEntremos en el caso concreto del Sáhara Occidental. ¿Cómo se inició la intervención de APN en este país?

Hace unos años, hicimos una acción conjunta con una entidad local en el Sáhara Occidental, Saharaui Campaign To Ban Landmines -SCBL (dependiente de ICBL – Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres). Ahora, lamentablemente las entidades locales tienen muy complicado conseguir dinero para afrontar sus propios programas sin la presencia de grandes organizaciones internacionales, ya que los países donantes alude principalmente a la baja confianza que tienen en que éstas sepan cómo gestionar y optimizar los recursos y, también, por la corrupción existente en los países que salen de un conflicto bélico, ya que se encuentra desestructurado social, económica y políticamente hablando. Realmente, en muchos países falta cultura en materia de gestión de recursos internacionales.

Por eso decidimos, con fondos de la ONU, reentrar en el Sáhara con un programa manejado desde Lémano (Suiza). Actualmente tenemos cinco equipos de trabajo, dos permanentes en Argelia y tres como entidades móviles, que son quienes entran en el territorio minado. Es el proyecto más pequeño de APN y se lleva a cabo con personal local, que ya estaba trabajando en SCBL. Nosotros les ayudamos con equipamiento, manejo y supervisión de la gestión económica, a fin de que la ONU y los países donantes puedan ver que se ha establecido todo un mecanismo de control sobre los recursos económicos para infundir la confianza, que es siempre necesaria en estos casos, que se realiza con equipos permanentes que están directamente posicionados en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia).

“Es cuestión de poner las lentes del mundo sobre el Sahara Occidental

 ¿Cuáles es el principal objetivo de la intervención que se está desarrollando en el Sáhara Occidental?

El programa que nosotros queremos desarrollar en el Sáhara, pero que aún no está operativo, se dirige a analizar si realmente hay algo que podamos hacer en base al conflicto político existente. Estamos ahora en plena investigación previa, para analizar las posibilidades reales de abordar una intervención. Creo que es cuestión de poner las lentes del mundo sobre el Sahara Occidental. Si hay unión de esfuerzos, la ONU puede adoptar esa posición de ser el coordinador de varias entidades que trabajan en los distintos ámbitos que abarca la temática de las minas, municiones en racimo y restos explosivos de guerra, para que las acciones no se dupliquen, que todos tengan el mismo mensaje y para evitar interferencias. Todo esfuerzo es pequeño para visibilizar la situación de contaminación existente y que el mundo se dé cuenta del alance del problema.

Este pequeño proyecto en el Sáhara Occidental es para nosotros una manera de estar informados, darle continuidad al conocimiento de una realidad que está ocurriendo y esperamos entrar un día para ayudar a resolver este problema.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAICBL sostiene que el Sáhara Occidental es uno de los territorios más contaminados por minas terrestres, municiones en racimo y restos explosivos de guerra del mundo. Se habla de 10 millones de minas, que concentran su localización en las laderas y los alrededores el muro marroquí que divide al territorio y al pueblo saharaui en dos. ¿Cómo se plantea una intervención de APN con estos datos tan alarmantes?   

Mira, la verdad es que eso no se puede saber a ciencia cierta, porque no son minas terrestres exclusivamente. Por eso, es tan importante que lo primero de todo se haga un estudio de la situación real. Si una organización de desminado piensa que se trata de un territorio donde son solo minas, entra con el equipo equivocado, con personal mal entrenado… Si hay otros peligros distintos, hay que tenerlos identificados para poder hacer una intervención eficaz y minimizar los riesgos. Las tareas de remonición de minas son lentas, costosas y muy arriesgadas, porque no se ven, están enterradas. Sin embargo, la limpieza de artefactos explosivos de otro tipo, si bien es igualmente costoso y peligroso, resulta más fácil si el personal sabe lo que hace, dónde se encuentran y qué tipo de municiones son. Insisto en que es prioritario hacer en el Sáhara Occidental un minucioso estudio previo que permita que los equipos de desminado y limpieza actúen con información previa respecto a qué tipo de artefactos hay, mapas de situación y equipos apropiados, para llevar a cabo actuaciones con rigor, eficacia y seguridad.  

“Que Marruecos no haya firmado los Convenios Internacionales complica nuestra participación en el Sáhara”

DSCF3100La Plataforma Gritos Contra El Muro Marroquí (PGCMM) -asamblea de juventud saharaui de los campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia), que organiza mensualmente manifestaciones de protesta frente al muro marroquí en el Sáhara Occidental- denunció hace unos pocos meses haber encontrado minas nuevas.  ¿Qué puede llegar a suponer, en relación a la intervención de entidades como APN, si esta afirmación llegara a contrastarse como cierta?

Las minas se mueven, porque el desierto está vivo. No se puede decir que son minas nuevas así como así… Si eso es verdad, es un tema muy serio, demasiado grave y hasta puede conllevar la paralización de las actuaciones de desminado en curso por el riesgo que supone. El hecho de que Marruecos no haya firmado ninguno de los dos Convenios Internacionales complica más aún nuestra participación, puesto que la adhesión supone no sólo la aceptación del compromiso de no fabricar, vender ni usar las minas, sino también la obligación de participar de manera activa en las tareas de desminar las zonas contaminadas y, por supuesto, la prestación de apoyo integral a las víctimas causadas. Es lamentable, porque son armas que se utilizan en los conflictos y cuyas consecuencias perduran muchos años después del término de una guerra y quienes las sufren, a la postre, son las poblaciones civiles. Desafortunadamente, sólo hay una manera de quitarlas y una única manera de asegurar el terreno.

En el caso concreto del Sáhara Occidental, si resultara cierta esa denuncia de que Marruecos está poniendo minas nuevas, sería un elemento negativo que haría el trabajo mucho más difícil. Es muy serio, de verdad, creo que el único otro país que hace algo similar es Chechenia. Tratándose de uno de los muros más grandes del mundo y por ser militar, si están poniendo “keepers” (minas antipersonales que están alrededor de las minas anticarro) es que están fortificando el muro. Insisto, de llegar a verificarse, sería muy grave.

¿Qué es lo que destacarías como lo más relevante de APN en su trabajo en el Sáhara Occidental?

Para nosotros, lo más destacado sin duda son los muchos accidentes que se producen en el Sahara Occidental y la cantidad de artefactos distintos que se encuentran. Nosotros tenemos identificadas 11.000 víctimas, aunque es muy poco comparado con la población total que está en riesgo, porque, primero, es una zona de contaminación muy antigua. Segundo, si realmente hay nuevas minas, como denuncia la PGCMM, es muy importante… Y tercero, tras una guerra de 16 años y con el muro divisor absolutamente fortificado, la contaminación en ese territorio es enorme, difícil de identificar y está muy dispersa. Pero lo lamentable es que haya tantas víctimas civiles saharauis y que el mundo no esté interesado. No se tiene mucha información, ni se habla de ello en las noticias… En general, pocos saben del Sáhara Occidental.

Como miembro de una entidad experta en esta materia, ¿dónde y cómo crees que habría que concentrar los esfuerzos en la actualidad para lograr intervenciones más largas y con mayores recursos para abordar el desminado del territorio del Sáhara Occidental?

Creo que hay que informar, dar a conocer la situación, para poder ejercer mayor presión sobre Marruecos para lograr que se adhiera a los grandes Convenios. En este momento, creo que falta tanto trabajo que cualquier noticia que se pueda dar, serviría para que la comunidad internacional lo tuviera más en mente, pues es demasiado fácil olvidarlo por el conflicto en el Medio Oriente, todo lo que está pasando en África. El conflicto del Sáhara, que ha generado problemas humanitarios tan grandes….

¿Podrías decirnos en qué punto se encuentra el programa que realiza APN en el Sáhara Occidental?

Nosotros estamos ahora recabando información y desarrollando acciones de entrenamiento con los equipos locales. No estamos desminando. Nuestra idea, como siempre, es analizar el impacto, las necesidades, los costes que supondría una intervención, antes de tomar una decisión, porque desgraciadamente hay muchos países en el mundo con problemas. Si decidimos trabajar en el Sáhara Occidental, se hace un acuerdo con el Gobierno, donde se establece un reparto de responsabilidades y trabajos. Nosotros tenemos garantía, porque tenemos dinero del Gobierno de Noruega, que se otorga por 3 años a la vez, por eso podemos planearnos las actuaciones con un poco más de plazo vista que otras organizaciones, porque disponemos de recursos para varios años. Esto nos permite entrar y empezar proyectos y, posteriormente, ir buscando más financiación de los países donantes. Lo importante es que se desarrolle una acción conjunta dirigida a que el estudio de situación real sea lo más eficiente posible.

© Elisa Pavón / DALES VOZ A LAS VÍCTIMAS

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3 comentarios

  1. Daha Bulahi dice:

    Muchísimas gracias por tanta información y por tu gran interés y siempre yo estoy bajo su disposición en todo lo que tu deseas saber en cuanto a las minas en el Sahara occidental….

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